Hay personas que experimentan sus emociones de una forma particularmente intensa. Un conflicto pequeño puede convertirse en una angustia profunda. Una discusión puede sentirse como un abandono.
Una sensación de inseguridad puede desencadenar horas de ansiedad o tristeza.
No se trata de “ser demasiado sensible”. Muchas veces se trata de dificultades en la regulación emocional.
Es decir, dificultades para comprender, tolerar y modular lo que sentimos. Cuando esto ocurre, la persona puede sentirse a merced de sus emociones, como si estas aparecieran con una intensidad difícil de manejar.
¿Qué es la regulación emocional?
En psicología, la regulación emocional se refiere a la capacidad de:
-reconocer lo que sentimos
-comprender por qué aparece una emoción
-tolerar su intensidad
-responder de una manera adaptativa
Regular las emociones no significa no sentir. Significa poder atravesar lo que sentimos sin que la emoción tome el control total de nuestras conductas o decisiones. Cuando esta capacidad es limitada, las emociones pueden volverse abrumadoras.
Señales de dificultades en la regulación emocional
Algunas personas reconocen patrones como estos:
-reacciones emocionales muy intensas frente a situaciones cotidianas
-dificultad para calmarse cuando aparece angustia o enojo
-miedo intenso al rechazo o abandono
-cambios emocionales bruscos
-tendencia a actuar impulsivamente cuando aparece una emoción fuerte
-sensación de “no poder controlar lo que siento”
Muchas veces estas experiencias generan culpa o vergüenza. La persona puede pensar:
“Algo está mal conmigo.”
Sin embargo, la regulación emocional no es un rasgo fijo de la personalidad. Es una habilidad psicológica que se desarrolla a lo largo de la vida.
¿Por qué algunas personas tienen más dificultad para regular sus emociones?
Existen múltiples factores que influyen.
Entre ellos:
-Experiencias tempranas
Las primeras relaciones emocionales tienen un papel importante. Cuando en la infancia las emociones no fueron reconocidas, contenidas o comprendidas, muchas personas crecen sin haber aprendido a manejar lo que sienten.
Creencias sobre las emociones. Algunas personas aprendieron ideas como:
“sentir es debilidad”
“si me enojo algo malo va a pasar”
“si alguien se aleja significa que me abandonó”
Estas creencias pueden intensificar la reacción emocional.
Estrategias poco eficaces para manejar emociones
Algunas estrategias que intentan aliviar el malestar pueden, paradójicamente, mantener el problema.
Por ejemplo:
-evitar lo que se siente
-buscar validación constante
-reaccionar impulsivamente
-depender emocionalmente de otra persona para calmarse
Regulación emocional y dependencia emocional
Muchas relaciones de dependencia emocional están sostenidas, en parte, por dificultades para regular emociones.
Cuando una persona siente que solo puede calmar su angustia a través de la presencia o aprobación de otro, el vínculo se vuelve el principal regulador emocional.
Esto puede generar dinámicas como:
-miedo intenso a que la pareja se aleje
-necesidad constante de confirmación afectiva
-ansiedad ante cualquier señal de distancia
-dificultad para tolerar desacuerdos o conflictos
En estos casos, la relación termina funcionando como una forma de regular emociones que resultan muy difíciles de manejar en soledad.
Aprender a regular las emociones es posible
Aunque muchas personas sienten que siempre han sido así, la regulación emocional puede desarrollarse y fortalecerse.
Desde enfoques psicológicos basados en evidencia, el trabajo suele incluir:
Aprender a identificar las emociones. Muchas personas descubren que nunca aprendieron a diferenciar con claridad lo que sienten. Nombrar una emoción es el primer paso para poder regularla.
Comprender los pensamientos que intensifican las emociones En terapia se explora cómo ciertos pensamientos pueden amplificar la reacción emocional.
Por ejemplo:
-interpretar desacuerdos como rechazo
-anticipar abandono
-asumir que una emoción intensa nunca va a pasar
Cuestionar estos pensamientos puede disminuir la intensidad emocional.
Desarrollar nuevas estrategias de regulación Esto puede incluir aprender a:
-tolerar emociones sin reaccionar impulsivamente
-generar recursos internos para calmarse
-responder de forma más flexible ante situaciones difíciles
Con el tiempo, muchas personas descubren que sus emociones dejan de sentirse tan desbordantes.
Cuando la terapia puede ayudar
Si las emociones se viven de forma muy intensa, generan conflictos en las relaciones o producen un malestar persistente, un proceso terapéutico puede ser un espacio valioso para trabajar estas dificultades.
La terapia permite:
-comprender el origen de ciertos patrones emocionales
-desarrollar herramientas de regulación más saludables
-modificar creencias que intensifican el malestar
-construir una relación más estable con las propias emociones
Muchas personas descubren que lo que durante años sintieron como una “debilidad personal” en realidad es una habilidad emocional que nunca tuvieron oportunidad de aprender.
Y que puede desarrollarse. Si sientes que tus emociones te desbordan no dudes en consultar. Lic. Viviana Cerimelli




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